El
Proyecto Agricultura Urbana tiene como objetivo la soberanía y seguridad
alimentaria en las zonas urbanas, utilizando como los espacios subutilizados de
las urbes para el cultivo de hortalizas de rápido crecimiento. Para lograr
estos objetivos a nivel comunitario o familiar es necesario poseer una
producción continua de hortalizas, como para poder dejar de adquirir estos
productos en los mercados y supermercados, para así ahorrar los costos de
transporte e intermediarios, además de producir semillas y tenerlas en reserva
para futuras siembras, ya que, como lo dijo el ingeniero Aguilar, en Venezuela
la producción de esta materia prima es poca por lo que se debe importar,
dependiendo así de las modificaciones que estas posean y su existencia en el
mercado.
Si se
quiere reducir costos y tener variedad de productos se puede recurrir al método
sugerido por el Consejo Comunal Mini Parque La Cruz, que trata
del intercambio. Incentivar a los vecinos o comunidad para mantener estos
cultivos asegura por lo menos variedad en los alimentos, además de reducción de
costos al no adquirir los mismos. Esto recuerdo al ancestral método de comercio
de nuestros antepasados, llamado trueque. Claro
está que mantener las mesas o cuencas de cultivo requiere tiempo, no tanto como
se cree, pero necesario para obtener hortalizas de calidad. Según palabras del
Sr. Builes, encargado por el Consejo Comunal Mini Parque la Cruz de los
cultivos que este posee, es necesario por lo menos regar las plantas dos veces
al día en el caso del tomate, si no se posee un sistema de riego por goteo.
Además de realizar la debida inspección para detectar insectos, hongos o
problemas con el sembradío. Esto sumado al tiempo con el que se capacitará, por
el medio que sea, la persona que estará a cargo de ello. Es por ello que si no
se dispone de tiempo individual para atender las necesidades de los futuros
alimentos, se debe recurrir a la asistencia entre varios.


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