Cose dell’altro mondo es un film que refleja la xenofobia y
burla que se tiene contra los extranjeros, en este caso, los llamados
“extracomunitarios” de Italia. Basada en un largometraje llamado “A day without
a mexican” (un día sin mexicanos), donde el protagonista se imagina la vida sin
mexicanos haciendo los trabajos sucios, que termina en una crisis económica.
En el caso
italiano, el xenófobo racista es un empresario del Veneto que, mediante un
canal web, emite discursos contra los inmigrantes africanos y latinos, llegando
a desear que un tsunami purificador arregle la situación.
Caso común en la vida real: aquel que
critica algo es, por lo general, quien más se beneficia y disfruta de lo
públicamente despreciado. Mariso Golfetto, el empresario, tiene como personal
en su fábrica a puros inmigrantes y, además, mantiene una relación con una
prostituta africana. Quizá esto se pueda ver como un pequeño caso entre los
miles de escándalos que en tiempos pasados y actuales han llenado las páginas
de los periódicos (políticos homofóbicos siendo homosexuales, monarcas
participando en eventos pro ambientalistas y cazando elefantes en África;
cantantes que en sus canciones inculcan valores, drogándose en lo privado,
etc.).
A pesar que es un film, Cose
dell’altro mondo parece dar una cucharada de su propia medicina a quienes
abogan por la expulsión de los extranjeros, no por nada causó controversia
desde su estreno, sobre todo en las regiones del norte de Italia, ya que Europa
y dicho país son lugares que necesitan de la mano de obra barata –extranjera-
para cubrir las necesidades de los “comunitarios” (que parece más un club
exclusivo de habitantes que una zona de cooperación).
Más que pensar en la perfección de un
país sin extranjeros, Cose dell’altro mondo da una consecuencia de lo que
ocurriría si “un tsunami purificador” llega a cualquier nación, por lo que
queda pensar en ¿qué hacen ellos que no hago yo y no quiero hacer?¿Somos
capaces de hacer todo lo que otros hacen por nosotros?
Sería
interesante ver a un venezolano vendiendo helados en carritos, barriendo las
calles y en otros empleos que el ego no permite desempeñar.
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